LA VENEZUELA IMPERIALISTA
Lo nuevo, lo que no se deslumbró en la IV República. La Venezuela imperialista, se abrazó a las corrientes ideológicas internacionales que buscan someter a las sociedades a sus intereses y campos ideológicos y al parecer todos somos iguales y llevamos muy interiorizados estos antivalores, la estrepites, gobierno y oposición a por lo menos sus más conspicuos representantes así lo han manifestado; en el caso de Honduras y ahora el más reciente el del Estado Paraguayo. El afán de pantallear o la falta de voluntad nos hacen la vida y las relaciones internacionales incómodas. Simple y llanamente, porque nos empeñamos a hacer juicio desde afuera, con desconocimiento de causa, por efectos de una lectura del ordenamiento constitucional y legal desafecto a los intereses de los países ajenos, ésta es la constitución venezolana. Es lamentable que estemos perdiendo el respeto a o lo que se nos ha vendido como AUTONOMÍA Y SOBERANÍA DE LOS ESTADOS autonomía y soberanía de llegar hasta crear sus propios estatutos y la defensa de su territorio. Nos convertimos en imperialista al pretender imponer o en el peor de los casos someter a nuestros criterios la voluntad política y económica y de los países afectados, al vender pública e internacionalmente nuestras apreciaciones, al ridiculizar las decisiones ajenas. Es lamentable, porque, aún no compartiendo el esquema constitucional de los demás países, las decisiones ajenas se respetan. Si no propongamos formalmente una constitución única para los países de América o del mundo si es que tenemos la suerte que no tuvo nuestro Libertador con su proyecto de la Gran Colombia y su constitución boliviana promulgada en Bolivia y ajustada para que rigiera nuestro marco constitucional. Aún no compartiendo la resulta de los procedimientos adoptadas por esas hermanas repúblicas, estamos obligados a mantener por lo menos la discrecionalidad en público para el tratamiento de los asuntos internos de otras naciones. Luego, a las opiniones bajo la óptica de los demás países deben ajustar y dejemos de ser por lo menos .
¡¡¡ ENTREPITOS!!!!
Ahora lo más vergonzoso que puede suceder en las relaciones internacionales, suspender a una nación de sus derechos para poder imponer sus líneas de intereses políticos, aún en contra del espíritu, razón y propósito de la instauración, conformación y objetivos del MERCOSUR; suspensión de Paraguay que, aun que sea temporal, no justifica se haya tomado para lograr la intromisión de un país objetado para su ingreso así se llame Venezuela. La manera indigna de poder insertar nuestra nación, en el Marco De las relaciones exteriores, nos hace inmerecedores de cualquier reconocimiento internacional, la habilidad aviesa de nuestra política de relaciones exteriores dice mucho de nuestra capacidad de comunicarnos con el resto de la humanidad, no somos tontos ni mucho menos son, los expertos en el campo de las relaciones internacionales, que lo serían menos tontos, la gracia nos salió como morisqueta. De que triunfo nos vanagloriamos, si para eso debemos promover e instigar la violación de la soberanía ajena a lo que es la soberanía paraguaya, si para eso debemos desmejorar el poder productivo nacional convirtiéndonos en simples consumidores de producción ajena, si para eso debemos de utilizar el recurso del petróleo y el financiamiento de políticas exteriores por insolvencia económica de la mayoría de los países que componen el MERCOSUR; en esta oportunidad, no hay duda ni tendríamos porque tenerla, de que Venezuela adquirió el compromiso de asumir la producción improductiva (porque es de pésima calidad) de estos países desmejorados: Argentina a la cual se le financió su deuda externa y se le amparó en su continuismo nepóticos a los Kirchner y se le garantizó la compra de su producción de carne, a Bolivia ni se diga, a Nicaragua se les auspicia una dictadura militar muy distante del sandinismo original, a Brasil se le ha de garantizar la compra de su producción aunque luego tengamos que echarlas al mar o a los incineradores; en fin, una política exterior fundamentada en la extorsión y vulgar chantaje. Definitivamente, la desgracia nacional tiene derroteros internacionales.

